La Astronomía es la ciencia que se ocupa del estudio de los astros del cosmos, especialmente de las leyes que rigen su movimiento. En la antigüedad, la astronomía y la astrología eran dos ciencias inseparables. Además, la astronomía es una ciencia antigua y moderna a la vez. Antigua porque empezó, prácticamente, con la humanidad. Moderna porque nos proporciona uno de los campos de estudio e investigación más avanzados.
miércoles, 17 de octubre de 2012
Eclipses de Sol y Luna
Un eclipse solar consiste en el oscurecimiento total o parcial del Sol que se observa desde un planeta por el paso de un satélite, como por ejemplo el paso de la Luna entre el Sol y la Tierra. Un eclipse de Sol sólo es visible en una estrecha franja de la superficie de la Tierra. Cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, proyecta sombra en una determinada parte de la superficie terrestre, y un determinado punto de la Tierra puede estar inmerso en el cono de sombra o en el cono de penumbra.
Aquellos que se encuentren en la zona en la cual se proyecta el cono de sombra verán el disco de la Luna superponerse íntegramente al del Sol, y en este caso se tendrá un eclipse solar total. Quienes se encuentren en una zona interceptada por el cono de penumbra, verán el disco de la Luna superponerse sólo en parte al del Sol, y se tiene un eclipse solar parcial.
Se da también un tercer caso, cuando la Luna nueva se encuentra en el nodo a una distancia mayor con respecto a la media, entonces su diámetro aparente es más pequeño con respecto al habitual y su disco no alcanza a cubrir exactamente el del Sol. En estas circunstancias, sobre una cierta franja de la Tierra incide no el cono de sombra sino su prolongación, y se tiene un eclipse solar anular, pues alrededor del disco lunar queda visible un anillo luminoso.
Según se produzca una de estas situaciones en los eclipses, se habla de zonas de totalidad, de parcialidad o de anularidad, haciendo referencia con ello al tipo de eclipse que se puede observar desde cualquier punto de la superficie terrestre. A causa del movimiento de la Luna alrededor de la Tierra y del movimiento de la Tierra alrededor de sí misma, la sombra de la Luna sobre la superficie terrestre se mueve a unos 15 km/s. La fase de totalidad para un determinado punto geográfico no supera por tanto los ocho minutos. Esta zona puede tener anchura y longitud máxima de 200 y 15.000 km respectivamente.
Un eclipse lunar consiste en el paso de un satélite planetario, como la Luna, por la sombra proyectada por el planeta, de forma que la iluminación directa del satélite por parte del Sol se interrumpe. Tienen lugar únicamente cerca de la fase de luna llena, y pueden ser observados desde amplias zonas de la superficie terrestre, particularmente de todo el hemisferio que no es iluminado por el Sol, siempre que la Luna esté por encima del horizonte.
Normalmente la desaparición de la Luna no es total; su disco queda iluminado por la luz dispersada por la atmósfera terrestre y adquiere un halo rojizo. La sombra total o umbra producida por la tierra queda rodeada por una región de sombra parcial llamada penumbra. En las etapas iniciales y postreras del eclipse lunar, la Luna entra en penumbra.
Dependiendo de si la luna entra o no completamente en zona de umbra se pueden distinguir los eclipses totales de Luna, cuando el satélite se sumerge completamente en umbra, los eclipses parciales de Luna, cuando penetra sólo en parte en umbra y sólo una parte de la superficie lunar es visiblemente oscurecida, y los eclipses de penumbra, cuando la Luna pasa sólo a través del cono de penumbra, difícilmente perceptibles a simple vista y únicamente evidentes mediante adecuadas técnicas fotográficas.
La duración máxima de los eclipses totales de Luna es de 3, 5 horas. Se define la magnitud de un eclipse lunar como la longitud del camino lunar a través de la umbra dividido por el diámetro aparente de la Luna.
El estudio de los eclipses de Luna, además de permitir medidas astronómicas como la verificación de los momentos de contacto entre el disco de nuestro satélite natural y el cono de sombra, es útil para analizar de forma indirecta las condiciones de la atmósfera terrestre, pues la densidad y coloración de los conos de umbra y penumbra están muy influidos por la presencia de ozono y polvo en suspensión en los diversos estratos de la atmósfera.
¿Cuál será el fin de la Tierra?
El primero en intentar hacer un estudio detallado de la historia pasada y previsiblemente futura de la Tierra sin recurrir a la intervención divina fue el geólogo escocés James Hutton. En 1785 publicó el primer libro de geología moderna, en el cual admitía que del estudio de la Tierra no veía signo alguno de un comienzo ni perspectivas de fin ninguno.
Desde entonces hemos avanzado algo. Hoy día estamos bastante seguros de que la Tierra adquirió su forma actual hace unos 4.600 millones de años. Fue por entonces cuando, a partir del polvo y gas de la nebulosa originaria que formó el sistema solar, nació nuestro mundo tal como lo conocemos hoy. Una vez formada, y dejada en paz como colección de metales y rocas cubierta por una delgada película de agua y aire, la Tierra podría existir para siempre, al menos por lo que sabemos hoy. Pero ¿la dejarán en paz? ¿Como y cuando será el fin del mundo?
El objeto más cercano, de tamaño suficiente y energía bastante para afectar seriamente a la Tierra es el Sol. Mientras el Sol mantenga su actual nivel de actividad (como lleva haciendo durante miles de millones de años), la Tierra seguirá esencialmente inmutable. Ahora bien, ¿puede el Sol mantener para siempre ese nivel? Y, caso de que no, ¿qué cambio se producirá y cómo afectará esto a la Tierra?
Hasta los años treinta parecía evidente que el Sol, como cualquier otro cuerpo caliente, tenía que acabar enfriándose. Vertía y vertía energía al espacio, por lo cual este inmenso torrente tendría que disminuir y reducirse poco a poco a un simple chorrito. El Sol se haría naranja, luego rojo, iría apagándose cada vez más y finalmente se apagaría.
En estas condiciones, también la Tierra se iría enfriando lentamente. El agua se congelaría y las regiones polares serían cada vez más extensas. En último término, ni siquiera las regiones ecuatoriales tendrían suficiente calor para mantener la vida. El océano entero se congelaría en un bloque macizo de hielo e incluso el aire se licuaría primero y luego se congelaría. Durante billones de años, esta Tierra gélida seguiría girando alrededor del difunto Sol.
Pero aun en esas condiciones, la Tierra, como planeta, seguiría existiendo.
Sin embargo, durante la década de los treinta, los científicos nucleares empezaron por primera vez a calcular las reacciones nucleares que tienen lugar en el interior del Sol y otras estrellas. Y hallaron que aunque el Sol tiene que acabar por enfriarse, habrá períodos de fuerte calentamiento antes de ese fin. Una vez consumida la mayor parte del combustible básico, que es el hidrógeno, empezarán a desarrollarse otras reacciones nucleares, que calentarán el Sol y harán que se expanda enormemente.
Aunque emitirá una cantidad mayor de calor, cada porción de su ahora vastísima superficie tocará a una fracción mucho más pequeña de ese calor y será, por tanto, más fría. El Sol se convertirá en una gigante roja. En tales condiciones es probable que la Tierra se convierta en un ascua y luego se vaporice. En ese momento, la Tierra, como cuerpo planetario sólido, acabará sus días. Pero no os preocupéis demasiado. Echadle todavía unos ocho mil millones de años.
La Tierra
La Tierra se considera como un sistema físico, de modo que todos sus fenómenos se investigan y descomponen en aspectos físicos y químicos para llegar a una mejor comprensión de su estructura, su exacta composición y su evolución a lo largo de la historia geológica.
Las ciencias o ramas que se dedican a la descripción y comprensión de nuestro planeta, estudian todos sus procesos con el objeto de entenderlos mejor y determinar su evolución.
El ser humano, desde su aparición, tiene la necesidad de comprender los fenómenos medioambientales que lo rodean. La necesidad de realizar extracciones de minerales metálicos para la realización de utensilios (herramientas, máquinas, armas,...), son indispensables en el desarrollo de las civilizaciones.
Por otra parte, las observaciones de fenómenos atmosféricos y el conocimiento de sus variaciones tiene una gran importancia en los comienzos de la vida humana; y el afán por encontrar y aprovechar los recursos hídricos brindados por la naturaleza (ríos y aguas subterráneas), permite el establecimiento de las civilizaciones en lugares antes inhóspitos.
Estos tres aspectos, geológico, atmosférico, hidrológico y biológico son los aspectos que en la actualidad agrupan todas las disciplinas que constituyen las ciencias de la Tierra. Tales aspectos son estudiados respectivamente por la Geología, Meteorología, Hidrología y Biología.
Las ciencias o ramas que se dedican a la descripción y comprensión de nuestro planeta, estudian todos sus procesos con el objeto de entenderlos mejor y determinar su evolución.
El ser humano, desde su aparición, tiene la necesidad de comprender los fenómenos medioambientales que lo rodean. La necesidad de realizar extracciones de minerales metálicos para la realización de utensilios (herramientas, máquinas, armas,...), son indispensables en el desarrollo de las civilizaciones.
Por otra parte, las observaciones de fenómenos atmosféricos y el conocimiento de sus variaciones tiene una gran importancia en los comienzos de la vida humana; y el afán por encontrar y aprovechar los recursos hídricos brindados por la naturaleza (ríos y aguas subterráneas), permite el establecimiento de las civilizaciones en lugares antes inhóspitos.
Estos tres aspectos, geológico, atmosférico, hidrológico y biológico son los aspectos que en la actualidad agrupan todas las disciplinas que constituyen las ciencias de la Tierra. Tales aspectos son estudiados respectivamente por la Geología, Meteorología, Hidrología y Biología.
lunes, 15 de octubre de 2012
La vida en el Cosmos
Desde siempre, la humanidad mira al cielo y se hace la misma pregunta: ¿estamos solos? En la inmensidad del Cosmos, es difícil creer que nuestra civilización sea la única, o la primera. La vida debe de haber evolucionado tambiém en muchos otros rincones del universo. Seguro. ¿Seguro? Al menos, eso es lo que dictan la lógica y los cálculos aunque, de momento, no hay evidencias demostrables.
Pero, ¿qué tipo de vida? ¿Como la nuestra? ¿Qué probabilidades tenemos de encontrarla? Y, sobre todo, ¿dónde buscar?
A través de estos artículos nos planteamos algunas de estas cuestiones y exponemos las respuestas que da la ciencia.
Nuestra tecnología explora el cielo en busca de algún rastro de vida más allá de la Tierra. De momento, sólo tenemos silencio.
Leyes y teorías astronómicas
Desde los griegos hasta la teoría de Newton el hombre se esforzaba por dar unas leyes que rigieran el movimiento de la Tierra y de los planetas. La observación fue el único método del que se servían y al que planteaban diversas soluciones matemáticas cada vez mas complicadas.
Pero hasta la publicación de la ley de gravitación de Newton no se dio respuesta a todos los problemas en conjunto. A partir de su publicación y su extensión la ciencia se convirtió en determinista, pues todo lo que ocurría se debía a la ley de gravitación universal y tenía carácter de reversibilidad temporal. Sirvió de modelo sobre el cual se empezó a construir las leyes sobre la electricidad y magnetismo.
A partir del siglo XIX, el descubrimiento de los fenómenos ondulatorios de la luz empezó a demostrar que no todos los fenómenos naturales se regían por la ley de gravitación universal. El gran rebatimiento de esta ley se produjo ya en el siglo XX con la teoría de la relatividad de Einstein, que demostraba la imposibilidad de que las interacciones se propaguen instantáneamente y la necesidad de considerar un cuarto eje con el tiempo como magnitud.
El abandono del determinismo científico (que ahora se conoce como la física clásica) se realiza tras el surgimiento de la teoría cuántica, formulada por Einstein, Bohr, Heisenberg y otros, que demostró que para sistemas microscópicos las propiedades ondulatorias de la materia se ponen de manifiesto y la ley de Newton no es aplicable.
El Universo
Una de las preguntas que se hace el ser humano desde que empezó la evolución se refiere al mundo que nos rodea. A medida que aumentan los conocimientos, este mundo se va ampliando. La educación en Astronomía contribuye a un mejor conocimiento sobre el Universo. Los cursos sobre esta materia se imparten desde hace muchos siglos.
El Universo ha sido un misterio hasta hace pocos años, de hecho, todavía lo es, aunque sabemos muchas cosas. Desde las explicaciones mitológicas o religiosas del pasado, hasta los actuales medios científicos y técnicos de que disponen los astrónomos, hay un gran salto qualitativo que se ha desarrollado, sobre todo, a partir de la segunda mitad del siglo XX.
Quedan muchísimas cosas por descubrir, pero es que el Universo es enorme, o nosotros demasiado pequeños. En todo caso, vamos a hacer un viaje, en lenguaje sencillo y sin alardes, por lo más significativo que nos ofrece el conocimiento actual del Universo.
miércoles, 10 de octubre de 2012
Historia de la Astronomía
La Astronomía nació casi al mismo tiempo que la humanidad. Los hombres primitivos ya se maravillaron con el espectáculo que ofrecía el firmamento y los fenómenos que allí se presentaban. Ante la imposibilidad de encontrarles una explicación, estos se asociaron con la magia, buscando en el cielo la razón y la causa de los fenómenos sucedidos en la Tierra. Esto, junto con la superstición y el poder que daba el saber leer los destinos en las estrellas dominarían las creencias humanas por muchos siglos.
Muchos años de observación sentaron las bases científicas de la Astronomía con explicaciones más aproximadas sobre el universo. Sin embargo, las creencias geocentristas apoyadas por los grupos religiosos y políticos impusieron durante muchos siglos un sistema erróneo, impidiendo además el análisis y estudio de otras teorías.
Hoy, la evolución y difusión de las teorías científicas han llevado a la definitiva separación entre la superstición (astrología) y la ciencia (Astronomía). Esta evolución no ha ocurrido pacíficamente, muchos de los primeros astrónomos "científicos" fueron perseguidos y juzgados.
Muchos años de observación sentaron las bases científicas de la Astronomía con explicaciones más aproximadas sobre el universo. Sin embargo, las creencias geocentristas apoyadas por los grupos religiosos y políticos impusieron durante muchos siglos un sistema erróneo, impidiendo además el análisis y estudio de otras teorías.
Hoy, la evolución y difusión de las teorías científicas han llevado a la definitiva separación entre la superstición (astrología) y la ciencia (Astronomía). Esta evolución no ha ocurrido pacíficamente, muchos de los primeros astrónomos "científicos" fueron perseguidos y juzgados.
Un viaje por la Astronomía
La astronomía es una ciencia antigua y moderna a la vez. Antigua porque empezó, prácticamente, con la humanidad. Moderna porque nos proporciona uno de los campos de estudio e investigación más avanzados.
Ese sitio se propone acercar la astronomía a la gente y hacerla comprensible. Se organiza como material para un curso de astronomía, con sus secciones bien definidas y cuatro colecciones de fotografías, cada una de las cuales contiene diversas galerias de fotos.
Ese sitio se propone acercar la astronomía a la gente y hacerla comprensible. Se organiza como material para un curso de astronomía, con sus secciones bien definidas y cuatro colecciones de fotografías, cada una de las cuales contiene diversas galerias de fotos.
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